Cada movimiento del cuerpo debe hacerse con certeza y pulso firme, como si fueran imposible para un músculo la creatividad y el libre albedrío. La espalda recta: nada de que un pie vaya de repente donde no debería; tampoco nada de perder el equilibrio cuando se da un paso atrás. Quisiera evitar el temblequeo ocasional del torso y de los brazos; la zozobra de las piernas. No es un dogma de la ansiedad, sino más bien todo lo contrario. Porque la ansiedad es la pérdida de control, y la conciencia de sí es una de las formas del empoderamiento.
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