23 de diciembre de 2018

Mar del Plata II


Hacía años que no iba al mar. Hice una cuenta rápida y me dio que más de veinte. La primera y única vez que lo vi fue cuando mi tía nos llevó a mí y a mi abuela a Montevideo. Ahora que lo pienso, ella –mi abuela— por entonces también haría años que no lo veía. Supongo que también serían mas de veinte. 

Recordé las fotos de las vacaciones que encontré en casa: en cajas y cajas, paisajes de la sierra y ciudades y pueblos del sur; nunca del mar. Acaso la última vez hubiera sido cuando viajó desde Italia ya para quedarse. Contaba que en el barco con ellos regresaba Evita después de hacer una gira en Europa. A Perón y a ella les gustaba llevar pan al primer mundo en el estrago de la posguerra, y a mi abuela le dolía en algún lugar de su ultranacionalismo vencido. Por eso siempre hablaba mal de Evita y de Perón, aunque, en las formas, tanto tuvieran de similar con El Duce. 

Aquella vez en Montevideo fue la última que mi abuela vería el mar.

22 de diciembre de 2018

Mar del Plata I


Salimos de Buenos Aires en medio de un temporal. Parecía de noche, aunque ya había amanecido. Llovía una de esas lluvias arremolinadas por el viento que mojaba de todas direcciones, y de las cuales era imposible escapar seco. En la esquina de casa tomamos un taxi hasta Constitución. Con menos sorpresa de la que cabría suponer, encontramos que se llovía debajo de los techos pinchados del andén casi lo mismo que afuera, y peor en muchos lugares, donde una canaleta inconveniente arrastraba ríos de agua acumulada sobre las cabezas inadvertidas de los pasajeros.

Casi todos en la estación estaban llegando; y casi todos, sin excepción, empapados por el aguacero, acababan de comenzar de pésimo modo su semana. Nosotros íbamos en la dirección opuesta, en todo sentido: nos estábamos yendo, dejábamos la ciudad atrás, y teníamos los días de descanso por delante.

El tren salió justo a tiempo. En los andenes de las estaciones del sur, primero en Avellaneda, luego en Quilmes, Lomas de Zamora y Temperley, el lunes y la lluvia pegaban igual de fuerte.